Se me hace difícil pensar en un 18 sin un gran pedazo de carne sobre la parrilla, rodeada de las clásicas vienesas, trutos de pollo, chuletas de cerdo y los infaltables e infalibles chorizos, que acompañados con esa marraqueta crujiente crean el exquisito choripan.
Generalmente uno celebra estas fechas acompañado de amigos, parejas, familia, vecinos, etc., donde los roles están casi definidos, como el infaltable guatón parrillero, el experto en asados, el que siempre esta dispuesto a quedar impregnado de humo, estar pacientemente al lado de la parrilla vigilando y cocinando el plato principal de la celebración, y lo único que siempre pide es su cerveza heladita, junto a él, el infaltable amigo supervisor de asados, que hace el importante trabajo de conversar con el maestro de la parrilla para que este no se aburra y deje que la carne se convierta en charqui(esa función me refleja), otros se meten a la cocina a preparar el acompañamiento, generalmente arroz y la típica ensalada a la chilena, las llenadotas papas mayo y algunas hojas de lechuga para que la mesa se vea mas colorida. También están los expertos en vinos, algo así como enólogos frustrados, que se dan el trabajo de comprar el vino correcto para carnes rojas, asimismo cumplen la función de ver que tragos comprar para el bajativo, generalmente ron o pisco, algunos whisky dependiendo del consumidor.
Pero que sería de la fiesta sin el amigo de la guitarra, ese que toca como 5 acordes, que llega con una bolsa con cancioneros, que al terminar el día no sabe donde dejó su instrumento y también se encarga de la música nacional.
Sobre el tema de los discos de música chilena hago un paréntesis, porque es una historia independiente, generalmente estos discos están guardados 11 meses al año, y cuando llega septiembre, son desempolvados de los armarios, revisados y al fin tocados, si esos discos pudieran hablar elegirían también el 18 como su día.
Siempre esta el que anima la cosa, el extrovertido, bueno para la talla, que se pasea entre todos los grupos del asado, hace reír, buen conversador y les cae bien a todos.
Sin pecar de dejar algún personaje fuera, esta aquella persona que siempre encuentra todo malo, que al parecer no le gustan los asados, que no le gusta el humo, que se sienta solo o se junta con alguien para reclamar por la marca del trago o el corte de la carne, el típico fome que por un acto de “buena educación” nadie le dice nada, y por las mismas virtud es invitado.
Todos pasan en algún momento frente a la parrilla para ver si ya esta lista la carne, ya que el choripan fue engullido por los comensales, pero eso sirve solo como un calentamiento estomacal, y de repente el maestro de la carne, que a esas alturas es el Rey, da la orden de empezar a servir. Ahí todos se sientan mientras traen la carne, y después de unos minutos las mandíbulas empiezan a trabajar, el pebre , las ensaladas, las bebidas, las botellas de vino pasan de un lado a otro de la mesa y junto con acabar rápidamente con la carne también se conversa.
Supongo que este 18 se hablara de nuestros increíbles mineros, del terremoto, del Presidente y también sobre el bicentenario y cual es el verdadero día de la independencia (no hablo de la película yanqui ID4), si el 18 de septiembre o el 12 de febrero de 1818, de igual forma conversar de la farandulilla que todos dicen no ver pero que casi el 80% sabe del tema.
Luego viene el bajativo, que para nosotros es el segundo tiempo, ahí aparecen las botellas sigilosamente elegidas por los expertos en alcohol, y llega a la mesa otro clásico chileno, la piscola y nuestro nuevo invitado, el roncola , obviamente algunos siguen con la cerveza y el vino, y en ese momento el señor de la guitarra empieza su pequeño concierto, al principio todos cantan, algunos bailan, se ríen, se pasa bien, luego algunos ya cansados por la larga tarde de comida, conversación y alcohol empiezan a marchar a sus casa, pero quedan los guerreros eternos, esos que ya entrada la noche, han arrasado con las ensaladas, los pedazos de carne, y obviamente con todo el “copete” de la celebración, en algún momento la conversación de vuelve discusión, y después Morfeo toma al típico odioso etílico y lo manda a dormir, el resto le sigue aunque uno luche, la fuerza del sueño gana.
En los días siguientes, los que están entre los 18 y los 26 años, pueden repetir la actividad sin problemas, sumando su pasada por las fondas, las discos, algún pub`s, etc., los que estamos en los 30, una corta visita a las fondas, porque son bastante caras y porque nuestro cuerpo necesita muchos días para recuperarse de la celebración anterior, ver tal vez la parada militar y el ultimo día a descansar.
Me falto nombrar la música típica, las cumbias, que hace bailar a todos en las fondas, y entretiene mucho, a pesar que no sea chilena, es bienvenida a nuestra fiesta nacional.
Así veo el 18, así me lo imagino, espero que todos lo pasen bien y celebren como corresponde, pero ojo, siempre responsables.
Feliz Bicentenario Chilenos.
PD: Ha sido un año de grandes cambios y difíciles momentos, un gran terremoto y tsunami que nos hace recordar donde vivimos, 33 mineros atrapados (por suerte todos vivos y bien). Por todo lo anterior quise escribir una nota que alegrar, y así llenarnos de fuerza para seguir el día martes, con las luchas de siempre.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario